Según este informe de la asociación civil Luchemos por la Vida, en 2014 los llamados accidentes de tránsito provocaron la muerte de 2.334 personas sólo en la provincia de Buenos Aires, y de 7.613 en toda la Argentina. Entre esos fallecidos, figuran nuestros dos únicos hijos: Bruno de entonces ocho años y Iara de trece.

En 2016 las cifras disminuyeron a 2.211 y 7.268 personas respectivamente, según reportó la misma ONG. Además de resultar insuficiente, la reducción parece obra del azar antes que el resultado de un cambio de conducta ciudadana y/o estatal.

A contramano de la información difundida por algunos diarios, el 18 de febrero de 2014 nosotros no tuvimos un accidente en la Ruta 29 a la altura de Ayacucho. Nosotros fuimos víctimas de un infractor serial que conducía un auto gris donde también viajaban su esposa e hijos. Esos otros dos niños quedaron huérfanos mientras nosotros, vale insistir, perdimos a los nuestros.

“Basta de asesinos al volante” gritamos desde entonces mientras convivimos con un dolor irremediable. Basta de Asesinos al Volante se llama este espacio que montamos para ayudar a combatir esa parte de nuestra idiosincrasia que convierte a muchos compatriotas automovilistas en homicidas cuanto menos potenciales.